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La psicologa Publicado el 22-07-2015 00:54:31 por: sombradesauce

 

Soy Psicóloga, desde que estudiaba me interesó el tema de la violencia de género y después de recibirme seguí en ese tema como especialidad y eso me llevó a trabajar en hospitales públicos y en tribunales, muy lejos de coquetos consultorios y glamur de la profesión, pero estaba convencida que lo que hacía era bueno para los demás y eso siempre me motivó a superarme a mí misma. Así llegué a una mañana tranquila con una cita de un juez, no era una citación sino un pedido de esos que asista a su oficina, pero que suena igual de formal o más que una orden. Caminaba por los pasillos buscando su despacho, iba bien vestida, como siempre, con un muy formal traje al corte con pollera a la rodilla, como debe ser, blusa blanca y saco abrochado, eso era porque si lo usaba suelto, y caminaba un poco enérgica, el bamboleo de mis melones sacaba mi camisa fuera de la pollera, y si... me desvestían mis tetazas. Aún así, veía de reojo como giraban cabezas a mi paso, nadie emitía comentario alguno porque conocían mi fama y reputación en el rubro de violencia de género y acoso sexual. Me presenté en la oficina del juez, supuse me harían esperar como siempre, creo que lo hacen para marcar que son de un escalafón superior, pero me abrieron la puerta inmediatamente y su secretario me hizo pasar al despacho casi con urgencia, que me estaban esperando. El hombre, de más de cincuenta, se levantó y me saludó muy cortés y pidió que me sentara, no frente al escritorio sino en uno de los sillones individuales que tenía el despacho. Volvió hasta el escritorio, buscó en un maletín y me trajo una carpeta de esas que hay cientos en estos despachos. Se sentó en una silla, no en otro sillón, con la carpeta en el regazo y me habló de que pedía solamente mi opinión en un principio y después de eso hablaríamos de una intervención si fuera necesaria en este caso, dijo alcanzándome casi tembloroso, la carpeta. Agradecí, le aseguré que estudiaría el caso y me paré a retirarme, me puso una mano en el hombro y sacudiendo la cabeza levemente, me dijo que esperaba ahora mi opinión, me volví a sentar. Miré la carpeta por encima y practicando mi mejor "cara de piedra" acomodé mis gafas de leer cruzando las piernas, él inmediatamente me dejó y se retiró al escritorio y estuvo sentado en silencio mirando el monitor de su computadora, tecleando algo de vez en cuando. Me especializo en violaciones y agresiones sexuales, todos los casos que me tocan son de ese tenor y me sorprende poco de lo que veo. No leí los nombres y la carpeta solo contenía un informe de un médico, que cuando sospecha algo debe informar, lo hace para cubrirse, pero en este caso, el médico solo lo informaba y a la vez aseguraba que no había razón para intervenir, mencionaba "ruptura de himen por ingreso y principios de desgarros en paredes laterales con objeto de mayor tamaño", estaba tachado, vuelto a escribir, incluso se notaba arrugado como que lo habían tirado, eso, para mí ya es razón suficiente para intervenir, pero me contuve y seguí leyendo. Había una nota de una testigo, una enfermera que aseguraba que todo estaba en orden y una médica que lleno el formulario como testigo, daba sus datos y opinaba que solo se informe como formalismo. No había intervenido la policía ni autoridad alguna, ni se mencionaban toma de muestras o inicio de protocolo alguno, que hacía eso allí? Mantuve mi "cara de piedra", cerré la carpeta y por intuición la volví a abrir, leí esta vez los nombres, la cerré de un golpe, me paré y lo enfrenté:" -Le garantizo mi más absoluta discreción-" eso fue lo único que dije y me volví a sentar, pero esta vez en una silla frente al escritorio. Esperando él empiece la conversación. Me miró con asombro, se recompuso como ordenando sus pensamientos moviendo innecesariamente las cosas frente a él en el escritorio, se recostó en el respaldo, me miró y me pidió mi opinión de lo que había leído. Manteniendo mi expresión seria, le dije que era un informe de violación de una clínica privada, que estaba muy incompleto y no había intervención oficial, por lo que no podía intervenir oficialmente en ese asunto, no era denuncia ni había delito alguno implícito, solo era una forma a medio llenar, firmada a medias y con baches de información. Se sobaba las manos sobre el escritorio muy impaciente, visiblemente nervioso por lo que me iba a decir. -Confío plenamente en su buen juicio y su profesionalidad, verá, se trata de mi hija- (eso lo supuse al leer el apellido de la implicada.) - Eso que pasó fue la noche de bodas, se casó con un buen muchacho que conocemos, creo que muy bien, pero necesito que lo siga al tema a ver si se trató de un accidente o no, fue hace unos sesenta días, ya está de alta médica y viven juntos, vemos que no están bien y le pido que los visite para una entrevista como psicóloga. Si hay o no razón de intervenir, quizá vea si recomendarles algún tratamiento más especializado- terminó con mucha incomodidad. Tomó aire para ver cómo debía seguir, me miró y dijo - Averigüé en el medio y todos me recomendaron a Usted y su intervención en esto. Me tomé la libertad de ver por una consulta a domicilio y duplique ese importe para que vaya al departamento de los chicos, en el sobre están los números para que coordine la visita... . . Sí le ruego sea lo más pronto posible- terminó alcanzándome el sobre, estiré la mano con la carpeta entregándosela al mismo momento en que me daba el sobre, -no la necesita? - me preguntó. - Es mejor que no salga de acá adentro- comenté, y me fui, él quedó visiblemente mas aliviado. No podía pensar en otra cosa, hice los deberes, averigüé quienes eran los chicos y lo mas que pudiera antes de verlos, se casaron hace dos meses, muy formales, hija de un juez y él hijo de un prominente empresario muy serio y formal, familia tradicional bien plantada, pensé en ambas adolescencias y me los imaginé en el contexto de hace pocos años, rodeados de guardaespaldas y seguridad por todos lados. Que buena compañía, pensé también que podría haber pasado y la teoría de que se mamó un poco el novio, y necesitó ayuda porque no se le paraba y le zampó una botella o algo así a la chica, lo veo casi demasiado seguido. Esa teoría fue la que más se me acentuó el resto del día. Me llamaron antes de la hora de salir de la oficina, y se ofrecían a que los visite hoy mismo, era de mañana y como insistieron mucho quedamos para tarde a la tarde. Casi de noche, eso me daba tiempo de pensar y prepararme. Ya pasé la barrera de los treinta, mi trabajo y sobre todo mi especialización me hace escéptica a las relaciones de pareja, no las tengo, y sexualmente, tengo una lista de amigos con derechos, de vez en cuando le otorgo derechos a conocidos circunstanciales; pero las reuniones de amigos, de la barra de amigos, como ser un asado a medio día en la quinta de alguno de ellos, termina en una orgía al rayo del sol en la pileta y sesiones de dulce sexo, a veces grupal, a veces no, a la luz de la luna o dormir enredados donde sea. O una cena, planeada o no termina igual. Una ración semanal o quincenal de eso me satisface mucho más que una monótona monogamia, de día por medio o menos. Tenía que hacer tiempo, fui al shopping a caminar y pasé por el negocio de una amiga, que vende juguetes sexuales, como tenía este dinero extra, me surtí de algunos artefactos y lubricantes, solo por la curiosidad de probarlos alguna vez, los cargue en la cartera. Se acercaba la hora y viajé hasta el edificio, estacioné, me arreglé lo mejor que pude y bajé del auto, tomé mi cartera, cerré la puerta, estaba por cerrar con llave y vi mi reflejo en el polarizado de las ventanillas, parecía más una puta cara que una profesional médica o judicial, lo pensé y saqué un guardapolvo de hospital que había en el auto, lo uso solo si voy a un hospital, de vez en cuando. Me lo colgué del brazo, activé el cierre a distancia y me encaminé al edificio. Mas conforme con el resultado que se reflejaba en los ventanales de acceso. Me anuncié, me dejaron entrar, subí, abrieron y pasé a un enorme departamento muy bien decorado y muy cómodo. Ella estaba de ropa de entrecasa muy holgada y cómoda, él de traje, venía de la oficina, muy formal. Ella era una niña delicada y frágil, jovencita, veintimuypocos, de poco más de metro y medio de alto, más pequeña que mi metro setenta, pelo corto y tez clara muy suave, flaquita y cuerpo menudo de no gym ni deporte. Él un apuesto muchacho de metro setenta y poco, también veintipoquito, delgado casi desgarbado, típico nerd, nervioso, sabía que era licenciado en administración se comentaba que sería buen directivo en las negociaciones, todo un futuro prometedor. Nos presentamos, me hicieron sentar en un enorme y mullido sillón y ellos se sentaron juntos en otro, muy cerca y tomados de la mano, temerosos. Les pedí que me contaran ellos lo que había pasado, y me contaron que la noche de bodas sucedió eso, bueno, pedí mas detalles y fui sonsacándoles detalles, me di cuenta que no me mentían ni se escondían entre ellos, eran muy sinceros. Yo mantuve mi expresión de "Cara de piedra" para no reírme, pero se los comento: "Al consumar el acto durante su primer noche de bodas, tuvieron inconvenientes por inexperiencia, ya les habían avisado que habría algo de sangre y por eso le restaron importancia al principio, pero luego resolvieron pedir ayuda porque el sangrado y el dolor no paraban ni mermaban, así pasaron la noche de bodas en la sala de emergencias y el quirófano de la clínica", punto. No creo que lo cuente a alguien mas porque no lo creerían. Me repuse y entonces, apelando a ser una profesional del tema, les expliqué a que me dedicaba, que era sobre todo a violaciones y violencia de género, le pedí auscultarla para ver el estado de sus heridas, así los separaba por un momento y charlaba a solas con uno y otro. Me pidió que la siga a su cuarto y entramos a un dormitorio enorme con una mega mega cama, un espejo de pared a cuerpo entero y un mueble de peinador con todos los aditamentos que se sueñen, entre otras cosas, un smart tv en la pared frente a la cama y home theatre instalado. Le pedí que se desvista y me espere y volví a la sala. -Nene!- increpé al marido, para derrotar sus defensas de un solo golpe - Contáme con cuantas minas estuviste antes de tu mujer!! y a no mentir!- hable con firmeza, sin levantar la voz para que no se escuche desde el dormitorio. Se asustó y se puso pálido, mucho y nervioso - no, ninguna - contestó temblando - Seguro? - increpé - -ninguna- dijo con mayor firmeza, recuperando un poco su compostura. - Bueno- dije tocándole el hombro. -está bien, perdonáme el tono pero tenía que asegurarme-, me separé uno o dos pasos de él y me desabroché el saco del traje, ví como sus ojos movieron abriéndose casi imperceptiblemente, apenas, mis gomas lo deslumbraron y eso que estaban guardadas, me incliné un poco para revisarme, tenía una fina blusa abotonada de vestir y usaba un corpiño para sostener, casi para mantener quietas apretadas las lolas, que se movían solas, era blanca la blusa y blanco el corpiño, hacia un poco de contraste sobre la piel, no creo sea para tanto. Pero quise forzar la situación, me quité el saco, lo doblé y lo dejé sobre el respaldo de un sillón, en ese movimiento de presionarlo contra mi pecho para plancharlo un poco desabotoné muy disimuladamente un botón mas de mi blusa, me puse el guardapolvo de hospital sin abrochar y cuando hacia las maniobras calzando los brazos en las mangas, mis tetas sobresalían mas y este pibe no perdía detalle, saqué un par de guantes descartables de mi cartera y su mirada me acompañó a cada movimiento, ya me empezaba a divertir el asuntito, eché el pelo a un costado y me incliné a buscar algo más en la cartera, hurgaba sin encontrarlo, era lógico, si no buscaba nada, no encontraría nada, me tropecé con un baja lengua, (Que corno hacia un baja lengua en mi cartera???), lo levanté y lo miré, recordé mi comedia y lo puse en el bolsillo del guardapolvo, ví sobre el revoltijo de cosas y mis compras del shopping una mini linterna que hace meses compré cuando no tenia luz el palier de mi edificio, también la metí al bolsillo y me encaminé al dormitorio calzándome ruidosamente los guantes. Él me seguía con la mirada a cada milímetro que me movía, sabía que lo tenía atrapado completamente, estaba en mi mano, a mi merced y eso lo disfruté. Caminaba erguida y ruidosamente con energía para que se sacudan mucho las tetas, los ojales de la blusa se deformaban aguantando ese terremoto de carne. Al girar en el pasillo, rápidamente desabotoné otro botón, ahora el escote se abría hasta la base del corpiño. Al llegar me esperaba ella totalmente desnuda hecha un bollito sentada cerca del borde de la cama abrazando sus rodillas con cara de preocupada, miré alrededor, busqué el taburete del mueble de cosméticos y lo llevé al lado de la cama, me senté, en ese movimiento, el roce de la tela con la piel de mis pechos me excitaba enormemente, estiré las manos y acaricié sus piernas, - tranqui, nena -dije, -voy a revisar como quedaste nomás, contame como fué- ella temblaba y separó sus piernas, me mostró una conchita afeitada que parecía una nenita, me apoyé en sus muslos, eran muuuuy suaves, me tenté y apoyé una mano en su torso empujando, era suavecita suavecita, me la quería comeeeer, y eso que no soy gay, pero daban ganas; - Recostate-, le pedí y forzé mi "Cara de piedra", acomodé las gafas, fruncí el ceño y me zambullí a ver abriéndole la concha separando los labios, recordé el baja lengua, me sonreí y lo busqué, lo saqué junto con la linternita, era toda una profesional... Ví que evidentemente tenía rotura de himen y en rosadito muy claro unas pequeñas cicatrices en las paredes, eran desiguales y estaban desalineadas, como que no forzaron la entrada de nada, solo se llenó de golpe, sin que ceda. Esas cicatrices las reconocí de los libros de texto, pero no las asocié en ese momento a nada. Para mí, estaba todo en orden. -Dale, contame- le recordé, -Fue en el hotel- empezó - llegamos, nos llevaron a la suite y nos dejaron solos, nos desvestimos, nos acariciamos y eso... y me dolía, me avisaron que dolería y no le dimos importancia, como el dolor no mermaba y vimos sangre que nos pareció mucha, no sabíamos si era correcto o no para lo que debía ser, llamamos abajo y enseguida llamaron a la clínica, dijeron que era un procedimiento normal, nos tuvieron examinando a los dos, y a él lo tuvieron más tiempo la doctora y las enfermeras y bueno, eso fue todo.- -llamalo a él- le pedí- Pacooo!- levantó la voz y él apareció instantáneamente en el marco de la puerta, estaba ahí. -Me podés alcanzar mi cartera que dejé en el living, por favor?- le pedí sonriéndole, se volvió y apareció al poco tiempo con la cartera, lo que quería es que venga él. Me paré para recibirlo sacudiendo las gomas para su deleite y así le agradecí el mandado, la dejé sobre un mueble de la habitación, estaba cerca del espejo, examiné mi reflejo, me encantó lo que veía, puse las manos en los bolsillos del guardapolvo estirándolo hacia abajo y mis gomas se balancearon hacia adelante saliéndose casi del todo del corpiño, me giré poniendo cara de estar pensando y dirigiéndome directamente a él le pedí que se desvista, asintió con la boca abierta, o temeroso o babeándose. Yo me volví a sentar frente a ella, me concentré y me decidí a meter dedo,- Avisáme si duele o molesta, sin miedo que tiene que ser suave y agradable- y apoyé el índice, hice presión y se fue abriendo la conchita, se tragaba el dedo bien, estaba seca, asique lo retiré y jugaba con los bordes y gatillaba dentro de su vulvita, subí hasta el clítoris, lo rocé y ella se estremeció se giró y apretó mi mano con la suya, - dolió? -pregunté - no, no, me dió cosita- contestó poniendo carita de vergüenza, sonreí a mis adentros y pensé "Esta realmente es una nenita púber, está virgen de todo" la calmé acariciando sus muslos desnudos y ví a él al borde de la cama en calzoncillos sentado sobre el dorso de sus manos con las piernas colgando, una imagen de inocencia absoluta. -Desvestite por favor, -le repetí seria y se sacó el calzoncillo en una complicadísima maniobra en etapas para esconder su desnudez, me erguí en mi asiento y echando los hombros hacia atrás le dije - soy una profesional, no tengan miedo- casi me lo creo yo, sonó convincente. Cuando terminó de desvestirse, me paré, moví el taburete frente a él y me volvía sentar, apoyé mis manos en sus rodillas y las separé con suavidad mirándolo a la cara, él trataba de mirar el piso, pero mis tetas atraían sus ojos como moscas a la miel, -dejáme ver- pedí y accedió dejándome abrir sus muslos, en ese instante, mi tan practicada "Caradepiedra" se fue por el desagüe, se me abrió la boca, incliné la cabeza y me costó un perú no gritar de asombro. Era una tranca de película, des-co-mu-nal, así morcillona de solo ver mis tetas estaba a media asta y andaba por los veinticinco centímetros, y de diámetro impresionaba mas aún, estaba cerca de diez, no pude reprimir mi reflejo y estiré ambas manos a ese bebé, me lo quería comer ya mismo a tarascones, logré cerrar la boca pues mi lengua ya se escapaba y desbordaba de saliva. ¿me lo podré tragar enterito? esa era mi única duda en el universo ahora. Inspiré hondo para recomponerme un poco, inflé el pecho, levanté la vista y ahora sí, le mostraba a placer mis gomas a este dios del deseo que tenía enfrente. -Contame vos lo que pasó- le pedí, me repitió lo mismo con otras frases, la diferencia surgió en la clínica, parece que la sangre estaba en la pija, provenía de ella pero estaba en la pija, y sí, pensé se la clavó en seco. y la enfermera que lo limpió para revisarlo llamó al Doctor, que vino a ver y volvió a terminar con ella, al rato apareció una Doctora y una o dos enfermeras mas y limpiaron y revisaron un rato largo, dijeron que no había nada lastimado. La verdad que nos asustamos y no probamos mas nada desde ese día, tenemos miedo, dijeron ambos, por separado. Eso es algo natural, les explicaba, miren la diferencia de tamaño entre las dos cosas, hay que ir con cuidado para que se conecten, yo buscaba y rebuscaba palabras y calma. Tenía la vista fija en ese Cipoooote y no la podía sacar, ellos se consolaban mutuamente, se tocaban y acariciaban con consuelo. Repasé rápidamente un discurso y empecé improvisando. -Hay que lograr mucha lubricación- sonaba bien, me animé a seguir- es natural, se hace con los fluidos que el mismo cuerpo produce, fíjense que cuando se acerca ese estado, los cuerpos segregan, viste que sentís que te mojás? -le dije a ella- y vos también, lo notaste?- ella asintió levemente y él solo bajo la cabeza, -ayuda mucho incentivar antes y usar saliva, también hay productos para eso- recordé los aceites que acababa de comprar, me paré y busqué uno de los frascos al azar en la cartera. -algunos son saborizados o perfumados, son productos comerciales, se suele usar vaselina, en pasta o liquida, así como aceite de bebés o algún producto a base de aceite, yo les recomendaría alguno farmacológico, los comestibles son sanos y pueden ingresar al cuerpo, los farmacológicos son más específicos para ello- caminaba moviéndome casi sinuosamente abriendo el frasquito le tomé el aroma, inspiré fuerte para ver si llegaba de algún modo cerca de mi "Caradepiedra", no la podía recuperar, solo pensaba en ese palote, me saqué los guantes y los guardé en un bolsillo y me senté en el taburete -Fíjense- dije, y me volqué unas pocas gotas en la palma de mi mano, dejé el frasco, me sobé las manos una vez y apunté ... ya saben que manoteé primero, no?, sobaba la pija para que brille y veía como crecía. -ven?- preguntaba, retiré mis manos, busqué el frasquito lo abrí y tomé una de las manitos de ella, puse varias gotas en su palma, le dije que se friegue, los hizo y tomé sus muñecas acercando sus manos a la poronnnnnga, ufff, ya me estaba mojando toda, mi bombacha era un enchastre, -Sobála acariciándola- ordené, obedeció con temor y después se fue animando, tome las manos de él, le volqué aceite y yo junte sus manos usando las mías, le desparramé el líquido y lo guié hasta la conchita de ella, -acariciála ahí- ordené y le empezó a pasar una mano entre la ingle,- metéle los dedos, así se moja bien adentro y se va estirando, ves , así- dije y le hundí dos dedos a ella, que se estremeció. Me paré y le hablé al oído a él - Besála ahora- dije, sin volver a mirarme bajó la cabeza hasta la nuca de ella y besó su pelo, ella giró su cabeza y sus ojos brillaban enrojecidos de deseo, alzó un poco la cabeza y se zambulleron en un chupón bien húmedo y caliente. La poronga se endureció, no intervine, me alejé para dejarlos solos y chuponearon un ratito y se acordaron de mí, seguían acariciándose y me miraron ambos. Ahora me toca decir algo, pero que digo? Me había parado y caminaba, cada vez que me movía la humedad que me corría me mojaba los muslos, me estaba calentando mal, tengo que bajar un cambio. Los miré y les dije- sigan así, lubriquen bien sus partes, hasta que se animen, tóquense que eso no es malo- Ella sobaba muy despacio con las dos manitos su verga que ya estaba enorme y brillosa, me acerqué, con el frasquito en la mano, volqué un poco directo sobre la cabeza de la verga y lo desparramé- Así, Ves?- y sobaba y sobaba, en realidad acariciaba a mi placer y antojo ese aparatazo, ví como brotaba de la punta un liquido trasparente, -ven? eso se llama fluído preseminal, es un lubricante natural, quiere decir que está a punto caramelo- me sonreí para mis adentros de mi propio comentario, levanté la vista y ella me miraba a mí y a la pija fascinada y él estaba absorto en mis gomas, que estaban medio salidas ya. -La meto ahora?- preguntó casi ansioso-noooo pará- contesté -veamos cómo está ella- girando mi cabeza vi su trabajo, no metió más de dos dedos y acariciaba con delicadeza. Tomé el frasquito me volqué en la mano, lo desparramé y bajé hasta la conchita, zampé una mano sobre ella mojando todo y después dejé entrar los dedos de a uno, entraron cuatro y ella se retorcía alrededor de mi mano -así, ves, le falta mucho a esto- sonó muy serio y les sonreí, recorrí con mis dedos su interior subiendo al clítoris, sobándolo hasta que se estremeció fuerte, había acabado - sentiste como te brotaba algo de líquido? - le pregunté y ella asintió sonriendo con una mueca. Él ya estaba de costado a su lado, la cara colorada, se incorporó se le subió para montarla, una pierna a cada lado bajando la cintura, apuntando.- Así no!- lo paré en seco y lo aparté firmemente con mi brazo, -ella arriba- y se recostó y la empujé para que suba, les explique que dadas estas circunstancias ella era más liviana y seguramente así fué que tuvieron ese accidente, que ella vaya viendo si lo soporta bien, asintieron ambos y me deleité sosteniendo ese aparato para que se acomode en esa mini conchita. -andá sentándote, despacio, a medida que aguantes, seguís- la tranquilicé- vos vas a dar las ordenes- me brotó lo feminista y le guiñé un ojo. Ella aceptó y se sentó y puso cara de casi dolor, -despacio- dije y asintió con su cabecita, movió su cuerpo en forma circular, se incorporó un poco y bajó, como enterrándose el falo, y abrió muy grande los ojos- duele?- pregunté asintió cerrando fuerte los ojos, fui atrás a ver y se abrió muuucho la concha y ya buscaba de entrar la cabeza, - esperen a que se amolde- dije con voz que sonaba a experta. Ella se quedó quieta quieta y se movió apenas. A los pocos segundos él se empezó a mover dando golpes de cintura hacia arriba, impaciente, lo paré apoyando mi mano en su pecho, se hundió un poco, muy poco más la pijota en la conchita que se estiraba, ella cerró con fuerza sus ojos y frunció toda la cara, girándose de costado, la sujetó sobre él y probó otro golpe -dale que está entrando- dijo apurado y ella sollozó y se dejó caer de costado. Intervine inmediatamente separándolos con mis brazos y acostándome sobre el cuerpo de él para retenerlo -la vas a lastimar otra vez, pará- y se asustó, en ese trajín, se abrió un poco mas mi blusa, cedió una de las tazas de mi corpiño y una teta....se escapó, él se dió cuenta y la miraba absorto y su verga se endureció del todo y casi a sollozos dijo -perdón , perdón , es que no me aguantaba más, creí que estaba entrando bien- Yo no aguantaba más tampoco, tenía ese mástil clavado en el abdomen ahora que estaba acostada sobre él, ni siquiera sé por qué, pero dije- solo para que veas lo que cuesta meterla, te dejo que me la metas a mí, vení- ordené y me encaminé a la banqueta grande de vestidor al pie de la enorme cama, me agaché para sacarme la bombacha por los pies, apoyé mis rodillas en ella, arremangué mi pollera hasta la cintura, acomodé el guardapolvo a un costado y me agaché dejando expuesto todo apuntándole a él,- metéla- lo desafié, él se arrimó, me apoyó la pija y empujó, no entraba, empezó a dar golpes pélvicos y no entraba, me tomó de la cintura con ambas manos empujó y no entraba, sentía como hacía mucha fuerza y la concha iba cediendo, estaba bien mojada, pero le faltaba para entrar, -pará un poco- dije, estiré mis manos hacia atrás y abrí los cachetes del culo estirándolos a los lados y moviéndolos en forma circular, cedió un poco más mi concha y sentí como la cabezota se abrió camino. -Daleee- suspiré y entró un muy buen pedazo, casi inmediatamente se recopó el flaco y me empezó a serruchar a todo lo que daba, me estaba desacomodando en el puff, me moví, levanté la cabeza y me ví reflejada en el espejo, era alucinante, veía mi cabeza de frente, mi cara, enmarcada en mi propio culo y detrás de mi culo este flaco que estaba arqueado concentradísimo en lo que hacía su pija. Ni en películas condicionadas ví semejante cuadro. Me llenaba la cachucha como pocas veces, como nunca antes, levanté sobre mis codos y las tetas se bambolearon libreeees, era un desastre de trapos enredados alrededor de mi cuerpo, un desaliño absoluto, me estaba despeinando y me partía el dolor, busqué el guardapolvo que me colgaba por uno de mis lados, lo amontoné como almohada y apoyé mi cara en él para gritaaaar, ay que ganas de gritar, por dolor pero más por placer. Que lindo como me llenaban, el pibe estaba tan necesitado que no duró mucho más, al poco tiempo sentí como se llenaba de leche mi concha, que alivio al roce, al rato ya chapoteaba en leche, un poco mas y entraba y salía de tope a tope en un santiamén y yo acabé otra vez más, me dejé derrumbar y el chico se cayó agotado encima mío y se dejó resbalar hasta quedar a mi lado. Tomé aire y me paré, respiré muy hondo unas cuantas veces y con parsimonia me fui desenredando mi ropa de alrededor mío, hasta que quedé solo con las medias y los ligueros puestos, un solo zapato, el otro lo perdí, estaba casi al medio de la habitación, lo miré y lo dejé allí, ya desnuda, solo con medias y ligueros puestos, me saqué el otro zapato y caminé hasta la cama, allí estaba ella, como petrificada mirando sin ver. -Estás bien? - pregunté, asintió con la cabeza - te dolió mucho? -preguntó azorada -duele, pero es muy lindo- la tranquilicé - corréte que te voy a ayudar un poco- se corrió y me recosté sobre sus piernas y acomodé los cuerpos para dejar su ingle a la altura de mi cara y me zambullí a chuparle la conchita, ella acostada boca arriba y yo en cuatro patas zambullida en su conchita, se la empecé a mamar como se debe, a pala ancha, barriendo todo, estaba deliciosa, recordé las compras que hice en el shopping y pensé que ayudaría. Fuí hasta la cartera, busqué un consolador mediano y volví, tomé el lubricante y me arrodillé frente a ella, le mostré como mojar el consolador y le daba instrucciones para que se lo meta, ella obedecía temblorosa y yo la acariciaba para confortarla y fortalecer su ánimo, me incliné apoyándome en mis codos y supervisaba como manejaba el consolador,-así vas bien, seguí despacito- y sentí como me hundían algo en la concha, vuelvo a ver y él se acomodó atrás mío, clavó su nariz en mi culo y me fregaba a lengüetazos deliciosamente, sonreí y lo dejé hacer - que hace?- me preguntó ella - está aprendiendo para complacerte a vos- contesté y le guiñé el ojo en complicidad y sonreímos, miré y ví que ella puso dedicación y se enterró casi todo el consolador, - metélo y sacálo despacio, movélo en redondo así- mostrándole sobre su mano a que me refería. Pensé que me había dejado chupar la concha ya lo suficiente, porque me empezaba a gustar, me giré desacoplándolo y le acaricié la cara sonriéndole -seguí así con ella- estaba sentada y me colgaban firmes mis enormes tetas, con los pezones duros como piedras, él se acercó a ella, pero al pasar cerca de mis pezones, no pudo reprimirse y se abalanzó sobre uno de ellos, el que le quedaba más cerca, lo agarré de la cabeza para frenarlo y ella me atrapó el otro pezón, ahora tenía a mis dos aprendices prendidos a mis tetas como cachorritos hambrientos, me iban a hacer acabar tremendamente. -Paren, paren ,paren chicos, me voy a ir- traté de cortarla de una. - Les pido me dejen bañarme- -claro- respondieron casi al unísono y se pararon ambos totalmente desnudos a indicarme el baño y alcanzarme toallas, me bañe rápido, me sequé frotando fuerte mi cabello y desnuda del todo, sin medias, salí del baño a recolectar mi ropa, desparramada por toda la habitación, me fuí vistiendo y ellos me alcanzaban lo que iban encontrando. Me vestí de pollera y blusa, sin bombacha, que guardé en mi cartera junto con el corpiño roto, me puse las medias y los zapatos, recordé el saco que quedó en el living y el guardapolvo completamente manchado colgando del brazo, estaba decente, decidí, me alcanzaron el frasco de lubricante y el consolador y los rechacé, les explique que lo usaran y que ella solo reciba eso y no pija hasta que se acostumbre al consolador, y le mostré como pajearlo a él para que se vacíe y se calme. Me despedía para irme y estaban en silencio mirándose, -Espere- dijo él-necesitamos que vuelva, le parece? hasta que aprendamos más- Ahí cagó del todo mi "Caradepiedra", me tumbé para atrás para que no me descubran la sonrisa en el rostro, bajé la vista con cara de "no entiendo" - Contrataremos sus consultas, si le parece- ayyyyyyy, mi dioossssssss. Mas de esa pija para míiiii, no lo podía creer.

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