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Amor perfecto Publicado el 24-04-2017 20:07:44 por: yah-a

  

Amor perfecto.

A mi esposa Amanda la conocí en una fiesta de cumpleaños de un compañero de universidad muy rápidamente nos hicimos amigos, ella me gustó mucho es una chica morenita de largos cabellos muy negros brillante con unos inmensos ojos azabaches con cuerpo delgado y bien proporcionado que me cautivo apenas la vi, es callada, tímida de pocas palabras pero muy alegre para bailar, le encantaba el baile, ese fue la vía para compenetrarnos y hacernos amigos y muy pronto más que amigos creo que yo también le gusté ya que en esa época era un joven hippie con largos cabellos y ropa a la moda, pasmos una linda velada, me dio su dirección para hacernos amigos, no tarde en declarar que me gustaba y que deseo ser su novio luego de hacerme esperar varios días me aceptó como tengo vehículo propio me la llevé al campo de paseo, pronto estábamos tirados en el prado besándonos y abrazándonos, caí en la cuenta que Amanda era de ese tipo de mujeres calientes, ardientes, fácilmente excitables que explosionan al mínimo toque de su cuerpo, eso me gustó ya que era la primera vez que me topaba con una chica así de excitable y que sin problema tiene sus orgasmos y pronto desea más. Amanda era de esas mujeres privilegiadas que pueden tener más de un orgasmo. Era fuego puro poco faltó para hacer el amor en ese nuestro primer encuentro, me quedé muy excitado por lo que planifiqué invitarla a una quita que mi papá tiene, sabía que ahí sin que nadie molesté podríamos terminar lo que iniciamos ese día, rápidamente estábamos desnudos muy excitados, me encantó mamar sus tetas medianas que eran un par de conos perfectos, tenía un muy abultado pubis lampiño que resaltaba en sus pantalones, preciosa conchita que dejaba salir olores dignos de ser guardados en frascos de oro, su trasero no grande era muy paradito, y esculturales piernas. Ya estoy encima de ella creo predispuesta a hacer el amor conmigo ya que estaba muy excitada como yo ahí empezó mi problema para comerme su chochito que lo tuvo muy apretado, hermético y duro de romper como era mi primera vez que estaba con una chica virgen no tuve la habilidad para hacerlo con delicadeza, introduje mi picha de una sola hasta el final por supuesto que debí empujar mucho y la hice llorar cuando le metí mi gorda picha hasta el fondo por supuesto que yo termine estoy seguro que ella no en todo caso pensé que así sería la primera vez en los otros encuentros el asunto cambió poco a poco nos fuimos conociendo a ella le gustaba mucho ponga la picha entre sus piernas, tope su conchita y su clítoris serrucharla muy rico es ahí que ella se estremecía del gusto y terminaba, le gustaba hacer eso tanto como cuando introduzco mi picha, a mi me gustaba mucho besarla por todo lugar por donde podía. Me gustaba mucho besar y lamer su conchita que pronto se ponía aguada despidiendo unos olores muy ricos. Me gustaba mucho pasar mi lengua por sus valvas, o chupar delicadamente su centro vital. Ella pronto estaba muy excitada, su pecho acezaba cada vez más rápido, movía su cabeza de un lado hacía el otro, cuando ya no podía más respondía a mi acción con movimientos cadenciosos de su cadera. Tomaba mi cabeza y se la incrustaba en su ser generalmente teniendo su primer orgasmo. También me gustaba recorrer con mis manos su conchita. Primero jugueteaba con su monte de Venus luego iba bajando poco a poco para apoderarme del tesoro que contenía su cobre. Abría sus tapas que ya estaban bañadas de fluidos. Toqueteaba su clítoris, lo estrujaba delicadamente. Metía con sutileza, uno, dos y hasta tres de mis dedos gordos que hacían que tenga sus orgasmos lo que más me gustaba que se ponga boca abajo saque punta y lamer desde su conchita hasta su culito que dejaba salir olores que me cautivaban. Cuando ya no podíamos más y ella había tenido más de orgasmo me decía:

-Métemela hasta el fondo, ya mijito ya. Termina dentro de mí me gusta sentir tu lechita en lo mas profundo de mi ser.

-Bueno mamita linda toma mi leche.

Se la metía toda de una sola. Su conchita apretada. Muy apretada que pese a que soltaba ríos fluidos la introducción siempre era difícil, no la tengo larga pero sí muy gruesa. Así lo fue siempre. Era ella de esas mujeres que la tienen muy apretada. Tanto que sentía que mi falo se ahogaba dentro de su cobre.

-Hay mijito me duele despacito. No la metas toda. Duele papá. Contrólate. No hasta el fondo, sabes que soy estrecha.

-Así te gusta hasta ahí.

-Si así esta bien. Despacito.

-¿Así te gusta mijita?

-Sí así mete poco a poco. Que rica la tienes Papito. Está más rica que el otro día, mucho más gorda, más jugosa. Riiiica muy rica,¿ porque papito está más gorda? Sabes que soy estrecha debes hacerlo despacito Papito como lo haces.

-¿Así?

Así esta bien. Mi machito lindo que rico que eres papito, ya, ya… ya no más¡Ayyy! No así Papito me duele. Hazlo despacito como siempre lo haces. Como a mí me gusta, primero la cabecita luego el resto poco a poco...

Luego calló no dijo nada más como para recuperándose de la dolorosa introducción. Yo la tenía toda adentro empujaba y empujaba con furia. Sacaba y metía con más furia. Ella se placía de mi acto pero no dejaba de decir:

-Así Papito. Más. Me está doliendo pero quiero más. Hazme rico aunque que me duela por favor.

-¿Quieres que te duela?

-Si amorcito haz que me duela.

Luego del típico descanso ella me dice:

-Hazme el amor por… por tengo vergüenza de decírtelo, nunca lo he hecho por ahí pero quiero hacerlo.

-Mamita dímelo quiero que lo digas.

-Por mi colita, la tengo intacta para ti, virgen, comete por favor como vos quieras, no te lo impediré, si me duele es mi asunto y no me preguntes la razón soy tuya te amo.

No espero mi respuesta luego de recorrer nuestros cuerpos, excitarnos mucho como es la habitual entre nosotros. Se torno, si bien no era la primera vez que lo hacíamos como perritos ahora sacó punta y me ofreció todo su parado trasero, ella quería con delirio darme su culito coco, tome un frasco de aceite que teníamos para el niño embadurne mi falo, se la metí por su anito de una, debí hacerlo poco a poco para irle abriendo, no lo hice, no respeté su virginidad anal. Ella soltó un grito de dolor al sentir mi picha en lo más profundo de su rabito.

-¡Ayyy! Grito. Nooo. Para, paraa Me duele mucho. No duele sí si quiero dale más, no, no otro día duele, sacala papito lindo.

-No mierda no la saco, te estoy dando gusto tu mismo me dijiste que te de por el culo como yo quiera y así he querido desde hace tiempo.

-Sí es verdad dame más papito lindo rompeme el culo, es tuyo unicamente tuyo, hazme terminar como lo haces por delante, si, siii yaaa.

Se la metí con furia hasta el fondo. Nada quedó por meter. Sabía que la tengo gorda muy gorda para su estrechez y que le iba a doler mucho su trasero pero el gusto de haberme comido su virgen culo pudo más que el dolor que ella tenía. Ese fue siempre nuestro problema erótico. Yo la tenía muy gorda y ella era estrecha. He ahí el dilema de nuestra relación cuando lo hacíamos por delante y ahora me estaba comiendo su culito muy pero muy cerrado tanto que pese al aceite que le puse tenía dificultad para penetrala, no dejaba de sacar y meter con fuerza para que sienta mi picha. La tome de los cabellos y le dije:

-¿Te gusta cómo te rompo el trasero? Contesta Amanda, dímelo...

Amanda tenía sus ojos inyectados plenos de sangre, lloraba y gritaba muy fuerte de dolor al haber sido sodomizada de ese modo tan brutal pero ella misma me lo había pedido que lo haga como me gusta, eso hice, luego de un silencio con rabia me contestó ya un poco tranquila:

-Sí papito mucho me duele mucho, me lo rompiste, no sabes como me dolió, me estas abriendo el rabito... me gusta mucho no te detengas, ya, ya más ya termino nuevamente, sí duele pero está muy rico como me... me estas abriendo el rabito....

-Mamita tu misma me pediste que te de como me gusta.

-Sí, si papito, no me hagas caso, yo misma te tenté, castigame más castigame haceme doler más, haz que llore del dolor y gusto, dame más te suplico rompeme toda, si no me duele no vale haberte dado mi colita.

-Bueno mijita linda sí lo tienes rico, síí...

Lo especial es que ella mientras gritaba, lloraba de dolor y placer al mismo tiempo, tenía expresiones contradictorias como:

-Sacala duele ya no puedo más o porqué la sacas… hazme llorar, te suplico… eres malo me haz roto el rabito, no esperé que duela tanto, sabes que la tienes muy gorda… me la metiste de una sola, ya, ya no puedo más del placer y dolor fusionados, no entiendo, ya...

Empieza a moverse cada vez más rápido teniendo su orgasmo, el primero que lo tenía por su rabito, yo tuve el más rico orgasmo de mi vida fue rico muy rico comerme el trasero virgen de mi esposa, me retiro de ella es ahí que veo que de su esfínter salía mi semen mezclado con algo de mierda y pintillas de sangre, nos quedamos un rato recostados en la cama abrazados ambos estábamos felices yo pensaba que no haríamos nada más por el dolor que tenía al haberla roto su trasero, ella estaba frenética como pocas veces le ha visto así, su rostro estaba rojo, sus ojos dejaban ver las lagrimas que expelió, su cuerpo sudado, yo estaba igualmente frenético de lujuria, Amanda quería darme todo lo suyo por lo que ahí no quedó todo ya que pronto ella acaricia mi miembro, hace que se ponga erguido, se sienta en mis muslos y me da la mejor mamada de mi picha de mi vida, no se detiene hasta que expelo todo mi semen en su boca, ambos tuvimos nuestras satisfacciones pero ahora eran más fuertes cargadas con mucho amor.

Los días pasaron cuando yo estaba almorzando y me encuentro con una vecina que vive en el apartamento junto al mío.

-Don Carlos con usted he deseado charlar desde hace algunos días, disculpe si me meto en su vida privada pero hay algo que tengo que comentarle, no me puedo callar.

-Tranquila dígame soy todo oídos.

-La otra noche escuche a doña Amanda que lloraba mucho y usted que le decía cosas como, tu misma me lo pediste que te dé como te gusta, quejate lo que quieras, grita y llora más, ya ya ella le respondía es duro escuchar los gritos desesperados de su esposa, usted sabe que todo se escucha, lo raro es que no sé si son de dolor o de placer, la he escuchado llorar, gritar y pedir más, no entiendo esa reacción de doña Amanda no puede ser pensé que usted era un hombre bueno caballero y no un maltratador de mujeres, me defrauda.

-Vecina qué dice.

-Si usted maltrata a doña Amanda tan linda y buena que es.

-No la maltrato es sexo duro, posiblemente bestial pero consentido a ella le gusta lo que hacemos.

-¿Qué hacen?

-¿Desea saberlo? Espero no se moleste.

-Dígame no me molestaré.

-Sexo anal vecina, sexo anal.

Ella no espero mi respuesta cruda y sincera, se pone pálida sin saber que contestar ni como cortar la charla como diciendo: porqué me metí en lo no me importa luego de un rato me contesta:

-Que le vamos a hacer ustedes meten mucha bulla espero sea consentido.

-Lo es vecina puede preguntarle a ella.

-Lo haré, seguro que lo haré ahora mismo antes de que usted le advierta que responder sé que ella dirá que usted la abusa de eso estoy segura.

-Hágalo ya se que ella responderá.

-Ya veremos.

Yo pensé que la vecina no tendría el valor de preguntar a mi esposa la razón de sus gritos y llantos pero lo hizo, la respuesta de mi esposa fue similar a la mía.

-Señora es sexo brutal consentido por los dos yo misma le ofrecí mis partes íntimas ignotas por que lo amo como él me ama, trataremos de no hacer bulla pero lo dudo a mi me gusta gritar, llorar y protestar y a mi marido escucharme eso le excita, lo siento señora.

-Mijita eso no esta bien.

-Sí está bien cuando es consentido yo misma lo tiento y estimulo para que me haga suya con ardor y hasta brutalidad así somos felices.

-Disculpa hija tu respuesta me tranquiliza aunque no la acepto.

Amor perfecto

Epilogo

Una tarde de esas luego de haber copulado con la brutalidad de siempre y estamos en nuestra cama abrazados felices mi esposa me dice:

-Papito sabes desde hace rato tengo un sueño que lo quiero realizar es cambiar de papeles quiero yo ser tu macho y que vos seas mi hembra yo te voy a tirar como yo quiera.

-¿Que quieres qué?

-Yo ser tu macho y vos mi hembra, sí me amas como creo no te negarás.

-Chiquita linda no lo dudes soy tuya, usame y abúsame como desees sabes cuanto te amo.

-Sabía que no te negarías ya tengo todo preparado ya veras que bien la pasamos.

No puedo negar que me puse nervioso por su pedido ya que sospechaba que deseaba pero el amor concede todo y todo le dí, intercambiamos papeles hizo que me vista de mujer con sus ropas ella con las mías, ella me amó como yo lo hice con ímpetu yo me dejé someter a su gusto creo que me comporté como buena hembra, debí luchar mucho para ello ya que deseaba jugar el papel que siempre lo hice, mi cuerpo y mente pedían con vehemencia hacerlo pero el amor que le tengo hacía que ella juegue el papel mío ya estoy tendido boca abajo ella montada encima fregaba su pubis en mis nalgas diciéndome lo rica que estoy nunca llevó sus manos a mi falo hasta que grito: Puta madre ya, ya… se quedo quita por un rato luego se arrodillo detrás mio abrió mis nalgas y empezó a besarme con lujuria, negaría decir que no me gustó fue un placer que no lo puedo describir, unto mi esfínter con un gel e introdujo sus dedos en mi culito, yo grite de dolor poco a poco me lo fue abriendo eso me gustó mucho tanto que empece a moverme frenéticamente hasta que solté oleadas de semen cuando yo pensé que ahí terminaría todo se aparto un rato y me dijo:

-Mijita soy tu macho ahora me como tu culo virgen eso creo.

-No papito soy coco, no lo hagas por favor.

-Calla carajo, puedes gritar y llorar lo que quieras deseo que la vecina escuche como te culeo ya estoy preparado ya verás la picha que tengo, te voy a romper el culo, mija dando y dando, grita lo que quieras, te la voy a meter con furia.

-No por Dios no soy marica, nooo.

-Grita mierda suplica desde ahora tu culo será mio

Grité, supliqué que no me sodomice pero ella no me hizo caso, ella se calzo el falo enorme y grueso que estaba calzado en un cinturón y me lo introdujo hasta el fondo de mi trasero empezando un frenético mete y saca sin parar hasta que presa de lujuria se quedó quieta mientras mordía mi cuello hasta hacerme sangrar.

-Ya ya papito lindo se que me amas.

-Mamita sabes que te amo, soy tuyo como, cuando y como quieras.

Es posible que la vecina haya escuchado en todo caso es nuestra vida de la cual estamos felices ya que habíamos sellado nuestro AMOR.

Luego de unos seis meses nos cambiamos a nuestra casa propia para poder entregarnos eróticamente como nos gusta sin limites y gente curiosa que se inquiete por ser como somos. Los hijos llegaron (tres mujeres) no hemos cambiado el modo de amarnos pese a los años trascurridos tenemos lindos encuentros cargados de amor, romanticismo y tan brutal como nuestra primera vez, nos deseamos con el mismo ímpetu cuando eramos jóvenes por supuesto ahora ya nos es cantidad de copula sino calidad ya que nos conocemos tanto que sabemos que y como entregarnos, somos totalmente fieles porque nos damos todo. Nuestras hijas ya no viven con nosotros y somos completamente felices.

Categoría: Hetero | Comentarios: 0 | Visto: 1159 veces


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